La talla de Santa María de Esperina, de estilo tardorrománico, se venera actualmente, desde el primer cuarto del siglo XIX, en un retablo del Quinientos de la iglesia parroquial de Bárcena de Campos. Hasta esta fecha, la imagen presidía el altar de la ermita del mismo nombre, cuyo edificio se levantó a comienzos del siglo XIII, por los condes de Lara, en tierras del término de Bárcena.
La iconografía de la Virgen corresponde a la tradicional de la época de su manufactura. En ella se nos representa la imagen sedente de María acompañada del Niño, al que sostiene en su regazo. Ambas figuras son de madera policromada, destacando notablemente en ellas el marcado carácter popular con que el artista ha querido dotar a sus rostros. Las dimensiones que tiene este conjunto escultórico son aproximadamente de unos 75 cms., representando la peana una quinta parte de la dimensión total de la talla. De un primer análisis de la imagen, parece deducirse que el maestro o los oficiales del taller donde fue tallada la figura de Nuestra Señora de Esperina, dominan con evidente maestría la técnica precisa para la ejecución de las esculturas de Vírgenes románicas.

